Editoriales, cafeterías y proyectos culturales que confiaron su imagen a un proceso de diseño cuidadoso. Cada nombre representa un encargo real, con su propia historia tipográfica y editorial.
Identidad visual y sistema de retículas para una editorial independiente de poesía contemporánea.
Packaging sostenible y etiquetas tipográficas para una marca de café de especialidad.
Rediseño editorial y dirección de arte para una publicación cultural impresa y digital.
Piezas gráficas y señalética para un encuentro anual de editores y lectores en Neuquén.
Etiquetas y papelería para una línea de vinos de autor con identidad regional.
No trabajo con promesas genéricas ni métricas infladas. Cada encargo se resuelve con un proceso claro, decisiones documentadas y entregables que se pueden revisar antes de cerrar el proyecto.
Cada proyecto arranca con una investigación de referencias y un documento de alcance. Sabés qué se va a entregar, en qué orden y qué decisiones tipográficas o cromáticas se tomaron y por qué.
Trabajo con editoriales independientes, cafeterías de especialidad y proyectos culturales. Conozco los tiempos de imprenta, los límites de papel y cómo una retícula se comporta en una publicación real.
Antes de la entrega final, cada pieza pasa por una maqueta impresa o una prueba digital. El cliente ve el resultado sobre el soporte real, no solo en pantalla, y puede pedir ajustes con fundamento.
El diseño no termina en lo estético. Cada paleta, cada elección tipográfica y cada sistema de retículas responde a un objetivo de comunicación concreto, pensado para el público y el contexto de la marca.
Los casos de estudio incluyen el encargo original, las decisiones de diseño y los resultados entregados. Podés revisar el proceso completo en la sección de proyectos y ver cómo se resolvió cada problema.
No hay intermediarios ni equipos rotativos. Hablás con la persona que diseña, la misma que responde dudas sobre retículas, archivos de imprenta o plazos de entrega. Eso acorta los tiempos y evita malentendidos.